viernes, 18 de agosto de 2017

La conexión con la complejidad de un universo infinito

Titulo: "La Tortuga Roja" ("La Tortue Rouge") (2016). 
País: Francia, Bélgica, Japón.
Director: Michaël Dudok de Wit. 
Guión: Pascale Ferran, Michaël Dudok de Wit. 
Música: Laurent Perez Del Mar. 
Protagonistas: Animación Muda.
Un naufrago, cuya embarcación zozobra en medio de una tormenta. Se da cuenta que es el único sobreviviente, y las fuertes corrientes lo llevan hasta las orillas de una isla perdida en medio de la nada. Confundido y desesperado, tratará con un reducido sistema de recursos de salir lo antes posible de aquella isla inexplorada. Para ello diseña una improvisada balsa, que al parecer flota sin problemas, pero luego de cierto trayecto algo esta causando que su vía de escape fracase, al golpearlo fuertemente hasta desarmarla en su totalidad. Sin darse por vencido, construye otra, corriendo la misma suerte. Al parecer hay algo que no quiere que abandone el lugar, quizás con algún importante propósito aún no develado.  

Francia, Bélgica y Japón (Studio Ghibli) unieron sus fuerzas en esta emotiva y poética obra de animación que fue nominada a un Oscar como mejor película extranjera 2017 (premio que terminó llevándose “Zootrópolis” (¡¿...?!)).

 Dirigida por el debutante Michaël Dudok de Wit, y presentada como la nueva maravilla del estudio Ghibli propiedad de Hayao Miyazaki (entre otros) (quien en reunión con uno de los productores extranjeros les mostró un cortometraje llamado “Padre e Hija” que finalmente inspiró la película). Sin más tenemos una obra que puede parecer bastante alejada de lo que podríamos esperar del estudio (y que quizás también nos tenían acostumbrados), ya que “La Tortuga Roja” en cuanto a la factoría artística es absolutamente simplista desde donde se la mire, aquí no tenemos grandes decorados y definición en la expresividad de sus personajes (y que se atribuye más bien al arte francés), tampoco hay primeros planos de estos, quizás por el mismo motivo. 

Y es que aquí no hacen falta, cada secuencia tiene fuerza (y belleza) en sí misma.

Por las situaciones en las que se desarrollan los personajes, y por mostrar al humano en una inmensidad en la que él es tan solo un punto en medio de la nada, la historia se sustenta por permitir a los personajes a soñar…. Y lo que es mejor, permite al espectador soñar con ellos. Y por esto la maravillosa música empleada en los momentos de más emotividad nos transportará a un mundo paralelo que se dejará ver progresivamente vayamos descubriendo su magia. Y ese mundo es aquel que olvidamos siempre cuando nos encontramos viviendo algún problema que nos haga tropezar. Ese mundo no es otro, que el de la aceptación cuando no tengamos más nada a nuestro favor. 

Aceptar las dificultades como vengan, porque no obstante (al ser capaces de aceptarlas) podemos saber que no hay felicidad sin antes ser merecedores de ella. Y esa es la esencia de  “La Tortuga Roja”, aceptar todo cuanto vivimos, sin calificarla como malo o bueno, sino como una oportunidad de conexión con la complejidad de un universo al que nunca comprenderemos del todo. Todo en el mundo es. Sólo les tomará tiempo a sus personajes darse cuenta de ello, que hay algo que ocurre mágicamente a nuestro alrededor que necesita ser aprendido. 
En conclusión: una corta, pero poderosa y sensible historia llena de emotividad y significado que bien vale la pena ver. (No es recomendada, sino absolutamente esencial verla).

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