miércoles, 20 de noviembre de 2019

Zombistica 15: Intelectualis Tipo Zombies

Título: "The Dead Don't Die" (2019). 
Director: Jim Jarmusch. 
Guión: Jim Jarmusch. 
Música: SQÜRL. 
Protagonistas: Bill Murray - Adam Driver - Tilda Swinton - Chloë Sevigny - Steve Buscemi - Austin Butler - Danny Glover - Caleb Landry Jones - Rosie Perez.
No recordamos haber mencionado alguna película de Jim Jarmusch hasta ahora. Y bueno, The Dead Don´t Die su película más reciente (creemos) que es motivo suficiente para comenzar a hacerlo. Aunque quizás, no por los motivos usuales. Comenzaremos por mencionar que esta película fue estrenada en la ceremonia de apertura en el pasado festival de cine de Cannes. Se preguntarán (solo aquellos que no la han visto) ¿Qué tiene de raro? Pues nada, aparte que como bien indica su titulo hablamos de una película de zombies.
En un pueblucho olvidado, llegan noticias que algo raro está ocurriendo en el mundo. El eje del planeta se ha desviado, y como suele ocurrir el inicio del caos no se hace esperar…. Aunque de manera bastante particular. Es así que un apocalipsis de muertos vivos se deja apreciar en todo su esplendor. Ante eso, el departamento de policía del lugar tendrá en una noche, todo el trabajo que no han tenido en años.
En claro tono de humor negro, Jarmusch se arma con un reparto que ya se lo quisiera cualquier realizador. Bill Murray y Adam Driver encabezan el paseo de celebridades, en los que se incluyen la siempre hipnótica Tilda Swinton y un grupo de conocidos cantantes. Hasta aquí todo bien, pero lo malo es que Jarmusch parece no tener claro el enfoque que pudo haberle dado a la película. Ya que si bien, su guion hace críticas ácidas hacia el mundo acelerado en el que vivimos. Nunca resuelve, ni se compromete en mayor medida con lo que propone. Y lo que es peor aún, no queda claro que es lo que realmente propone. Porque The Dead Don´t Die, tiene todo para haber sido una buena sátira, que incluye elementos tan inesperados como otros ya vistos. Pero que nunca nada se desarrolla, y tampoco entra en catarsis (¿o es que estamos muy acostumbrados a los códigos zombiesticos?). Tanto su historia como sus personajes, son como muertos vivos sin causa, algunos planos sin propósito ni final, otros sin duda sublimes.
En síntesis, "The Dead Don´t Die" es ante nuestros ojos, más como un capricho por darse el gusto de hacer una película de zombies, pero riéndose de ellas al mismo tiempo (y también de si mismo). Aunque sin excluir uno que otro homenaje al cine de terror. Y ojo que Jarmusch tiene su prestigio dentro del mundo cinematográfico, pero como dijeron una vez por ahí: “pastelero a tus pasteles”.
En una escala bizarra de 1 a 10: 4,0.



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lunes, 18 de noviembre de 2019

Baterías No Incluidas

Título: "Child's Play" (2019). 
Director: Lars Klevberg. 
Guión: Tyler Burton Smith. 
Música: Bear McCreary. 
Protagonistas: Gabriel Bateman - Aubrey Plaza - Mark Hamill - Brian Tyree Henry.
Desde que se comenzó a difundir el rumor de que se realizaría un remake de una de las películas icónicas dentro del genero del horror. Las primeras reacciones fueron de  absoluto  desconcierto, pero mientras el tiempo se encargaba de confirmar que se estaba trabajando en un guion, las expectativas no tardaron en hacerse presentes. Por lo que la confirmación de Lars Klevberg (quien debuta en su primer largometraje), detrás de las cámaras, no dejó lugar a dudas. Pero las cosas parecían no cuajar bien luego que se mostrara por vez primera el “nuevo” diseño del que fuera el muñeco asesino más famoso del mundo. Y es que las reacciones tampoco se hicieron esperar. En aquella abominación, no había nada que nos convenciera que esto sería algo para recordar (al menos positivamente). Pero bueno, ya lo habíamos mencionado en publicaciones anteriores: a falta de ideas mínimamente creativas, la industria comenzó ha recurrir indiscriminadamente a refritos de hace más de veinte años atrás. Y el resultado final, es engañosamente simplista por llamarlo menos. Aunque no obstante, por momentos Klevberg logra mostrar su visión poco alentadora sobre los pasos agigantados que da la tecnología hoy en día y sus cada vez más nefastas consecuencias de ello. Lamentablemente lo que prima aquí, es un guion estudiado para generar directamente entretenimiento al mejor estilo de Stranger Things, asegurando cualquier riesgo que los envíe directamente al fracaso. La formula funciona, siempre y cuando se desligue que estamos frente a un remake. Porque por muy facilista que sea la película en su conjunto, es muy posible que haya funcionado como una historia independiente de la Child´s Play original. Pero en su intento por generar un mínimo atractivo cinematográfico, volvemos a enfocarnos en el muñeco protagonista que definitivamente es el payaso hazme reír de todo esto. Queramos o no, estamos frente a uno más de aquellos subproductos “creados” tan sólo para saciar a un puñado de nuevas generaciones que se inician recién en temáticas de cine de terror. Y que de seguro habrá sido la delicia de sus ávidas ansias por consumir una clase de cine del tipo “comida rápida”. Pues nos hemos subido por momentos a la moción, pero luego de un momento no recordamos que fue lo que comimos en tan poco tiempo.
Pd: entretenida si se la mira como lo que es, una película que se puede reciclar una y otra vez con tal de acaparar escasamente nuestra atención. Aunque por momentos resulta casi insoportable de ver, al menos Mark Hamil, quien presta una peculiar voz al esperpento de muñeco, logra momentos relativamente interesantes.
En una escala de 1 a 10: 3,9 (y es que este año hemos visto peores).


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viernes, 15 de noviembre de 2019

Frágil.... como el vidrio

Título: "Glass" (2019).  Director: M. Night Shyamalan. Guión: M. Night Shyamalan. Música: West Dylan Thordson. Protagonistas: Bruce Willis - Samuel L. Jackson - James McAvoy - Sarah Paulson - Anya Taylor-Joy.
Desde el sugerente final de Split, no hemos parado de imaginar de qué manera Shyamalan uniría tres historias aparentemente ajenas entre sí. Y es que desde hace un buen tiempo, el realizador nos ha dejado abierta la puerta a un mundo (su mundo) de posibilidades cuyo efecto sorpresa se ha convertido en su firma personal. Por momentos se nos antojó innecesaria una trilogía, y a ratos hasta demasiado forzosa. Pero si recordamos lo que significó Inquebrantable (película que en su época, dejó dividido al público) en términos narrativos, puede que realmente había algo más que contar. Hoy Glass, es algo así como la piedra angular, que cerraría definitivamente la mayoría de las conjeturas creadas por Shyamalan en las películas anteriores. La ecuación perfecta de una pseudo distopía.
Dentro de la vomitiva época del superhéroe de turno, Shyamalan no se quiso quedar atrás. Aunque midiendo las proporciones, ya que si bien su propuesta resulta infinitamente mucho menos infantil e interesante. Glass es una especie de antítesis de los patrones más archiconocidos dentro del género. Resulta sin embargo, un tanto desilusionante la sobreexplotación tanto de los personajes como de una historia en mayor medida repetitiva, y lo que es peor: carente de fidedigna emotividad. Shyamalan se ha esmerado tanto en el desarrollo de los acontecimientos, que olvidó por completo la esencia de sus personajes. Ninguno ha evolucionado exponencialmente (a excepción de la horda, que definitivamente es lejos la materia prima dentro del caos).
Muchos de los errores de Glass pudieron ser fácilmente resueltos. Lamentablemente Shyamalan transforma su trilogía en una reiteración tras otra, siendo una de las peores, su innecesaria tozudes para reubicarnos en una historia que el público conoce de antemano. Nunca en una película, los flashbacks (o el mal uso de éstos) han sido tan poco consistentes. Una vez más, el director juega con nuestras percepciones, pero reduciendo esta vez el efecto sorpresa dentro de lo mínimamente aceptable. Por momentos, da la impresión que Shyamalan no sabe como desamarrar el lío en el que se ha metido ¿Como explicar lo inexplicable, sin hacernos perder interés? Trata así de subsanar la historia con pequeños toques de humor, drama, suspenso y acción en medio de conjeturas que en realidad no son tan difíciles de descubrir.
Definitivamente no es la mejor película de Shyamalan, pero tampoco la peor. Sigue teniendo lo mejor del realizador, y también lo peor (aunque cae en lo naif, sabe entregarle al público todo lo que se espera de una historia de su autoría). No obstante, somos majaderos al volver a señalar que esperábamos mucho más de sus personajes. Una evolución que nunca ocurre, a excepción del personaje de James McAvoy quien definitivamente se roba la película, agregando a su interpretación momentos bastante interesantes de ver, pero ¿y el resto?. Esperemos que lo siguiente del realizador tenga esa novedad exquisita que alguna vez lo hizo famoso.
Casi abismantemente repetitiva, pero se deja ver sin problemas.
Dentro de una escala de 1 a 10: 5,0. (Muchos la catalogaron de "decepcionante".... no podemos estar más de acuerdo).

D
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miércoles, 13 de noviembre de 2019

IT: CAPÍTULO 2 Los Temores de la infancia aniquilados (ReEdit)

Titulo: "It: Capítulo dos" (2019).
Director: Andrés Muschietti.
Guión: Gary Dauberman, Jeffrey Jurgensen (basada en la Novela homónima escrita por Stephen King).
Música: Benjamin Wallfisch.
Protagonistas: Jessica Chastain - James McAvoy - Isaiah Mustafa - James Ransone - Bill Skarsgård - Jay Ryan - Bill Haderv - Andy Bean - Xavier Dolan - Will Beinbrink - Jack Dylan Grazer - Teach Grant - Sophia Lillis - Taylor Frey - Finn Wolfhard -  Jake Weary - Jaeden Martell.


Butaca L10, 6 de Septiembre del 2019, reservada para el tan esperado estreno de It: Chapter 2. Y es que era absolutamente imposible esperar un momento más. El ecran, repentinamente nos iluminó, para entregarnos imágenes que no almacenamos en nuestra memoria (pues sólo teníamos un único objetivo, que estaba destinado a acaparar absolutamente toda nuestra atención), pero que aún así, identificamos como los trailers de turno. Luego de un momento (que para nosotros fue eterno), el ecran nuevamente se volvió a apagar… esta vez, para anunciar que el momento con aquel personaje infernal una vez más nos intimidaría con su sonrisa macabra. El horror estaba a punto de invadir cada rincón de nuestra ansiosa bóveda mental. Y es que Andy Muschietti había dejado la vara bastante alta con It: Chapter 1, no sólo por la obviedad de la historia de uno de los personajes más icónicos dentro del género del terror. Sino porque, anhelábamos saber como la finalizaría, independiente si ya la conocíamos de antemano. 
Percibimos en el aire un nuevo Muschietti, quien en este capitulo dos, se tomó bastantes licencias que nos da para pensar que hoy regresa como el niño mimado de Hollywood (y a veces esto puede ser no muy bueno). Inicialmente, porque su insistencia por recrearnos nuevamente el nivel emotivo producido por el “club de los perdedores”, fue bastante agotador y doblemente innecesario (pero vamos!, que esto es cine de terror… no E.T.). Sin contar, los gags absurdos que trataban de ser divertidos, pero que finalmente terminan por simplificar una atmósfera que al principio nos hacía sospechar que tal vez Muschietti no se estaba tomando las cosas muy en serio (caso contrario ocurrido en la primera parte). Pero avanzado el metraje, nuestros peores temores se hicieron realidad… Muschietti no se estaba tomando en serio una de las secuelas más esperadas del año. Y es que el guión, tiene un irremediable déficit atencional, que pedía a gritos un (tal vez) necesario reemplazo tras las cámaras. 
Dentro de tantas expectativas, el efecto sorpresa cada vez más sería reducido bajo mínimos. Es así, que la mayoría de las situaciones se van presentando ante nuestros ojos estupefactos, como quien trata de avanzar a tropezones frente a un horror que esperábamos que en cualquier momento nos cortara el aliento. Pero sin lugar a dudas, Pennywise hizo su primera aparición como un gran salvavidas, en la que podría ser una de las primeras y más brutales escenas de la película (sin dejar pasar nuestra extrañeza por el cual Muschietti aún no es acusado de homofobia, así como Mel Gibson fue acusado de antisemita luego del estreno de “La Pasión de Cristo” (2004), pero bueno caprichos de la vida... y del cine). 
Suele ocurrir, que las secuelas de películas exitosas pocas veces han sobresalido por sobre la original. Pero si bien, It: Chapter 2 tiene (casi) todo lo que podemos esperar de ella, el resultado final se nos antoja absolutamente sobrevalorado. Muschietti, insiste una y otra vez en volver a crearnos un interés en temáticas ya vistas como el triangulo de amor entre Beverly, Bill y Ben. Como si nadie supiera levemente como termina, en vez de haber desarrollado aún más una historia que a pesar de durar casi tres horas, tiene más cabos sueltos que creatividad. Y es que los pocos (y muy cuestionables) elementos evolutivos de su argumento son fácilmente ejecutados por el personaje de  Pennywise y sus diversas manifestaciones (que aseguro harán las delicias de los fans del gore), quien a estas alturas es casi lo único que mantiene a flote la película (entre otras cosas evidentemente, pero que no cometeremos el crimen de mencionarlas para no caer en spoilers). Incluso muchas de sus escenas de terror caen en lo absurdo, pues los miedos del pasado se hacen presentes luego de 30 años en el “club de los perdedores”, como si los adultos carecieran de sus propios y más terribles miedos. Y es que este y muchos otros detalles Muschietti los pasó por alto, mientras estaba más preocupado de su cameo en una escena de la película, que presentarnos algo sustancialmente diferente. 
La participación de los niños del primer capitulo, logran momentos emotivos que recuerdan sus propias historias antes de que el horror los acechara entre sombras. Que son de lo más bienvenidas, logrando acaparar tal nivel de interés, que verlos luego como adultos es casi insufrible soportar aquellos gags de los que hacíamos mención al inicio de esta publicación. Y es que el director abusa tanto de ello, que es imposible no reír en ciertas escenas en las que deberíamos asustarnos. Aunque no obstante, es compensada por otras que más que violentas, rayan en lo sádico. Muschietti, resuelve todo en una especie de poema cargado de emocionalidad, como una manera de decir adiós a aquello que todos experimentamos una sola vez en la vida,  pero que nunca regresa, una alegoría triste y desgarradora de despedida de la infancia. 
En conclusión, Muschietti cumple con lo que mejor sabe hacer: crear terror en los lugares más inesperados. Pero nos deja, indiscutidamente al debe con un guion disperso, poco estructurado que crea vacíos difíciles de pasar por alto. 
La música te golpea (innecesariamente) casi toda la película sin descanso, y aún así sigue las órdenes erróneas de Muschietti para recordarnos lo que ya sabemos con notas reconocibles y poco arriesgadas. La excesiva autorreferencia de situaciones y personajes ya vistos en el primer capitulo, pueden que sea lejos lo peor de toda la película, sin contar con el “club de los perdedores” ya adultos, que no logran ninguna cercanía con el espectador como cuando eran niños. Más bien, parecen peones ciegos en un tablero de ajedrez. Aunque no obstante, hay que reconocer que hoy por hoy toda falencia es absolutamente cubierta, con un buen par de efectos especiales que por un lado saciaron levemente nuestra sed por ver más. Sin contar, los notables homenajes a varias y reconocibles películas del género, que dejarán a sus fanáticos (al menos) bastante y agradecidamente sedados. 
Lentamente nos levantamos de nuestra butaca L10, aún sin saber si el momento de abandonar la sala había llegado, o simplemente estábamos inmersos en un profundo sueño. Pennywise nos saluda desde un rincón, con una sonrisa burlona que acapara casi todo su desfigurado rostro, con la promesa de que posiblemente una tercera parte llegará para arrancarnos el alma de una vez por todas (y pagarnos definitivamente todo lo que nos quedó debiendo).


En dos palabras: Casi involutiva. 
En una escala de 1 a 10: 5,0 

miércoles, 6 de noviembre de 2019

A veces tomar la vía equivocada, puede ser un viaje sin retorno....

Título: "Midsommar" (2019). Países: Estados Unidos, Suecia. Director: Ari Aster. Guión: Ari Aster. Música: Bobby Krlic. Protagonistas: Jack Reynor -
Florence Pugh - Will Poulter.


Christian es un estudiante de antropología que planea viajar con un grupo de amigos a Suecia. Pero dos semanas antes, su novia Dani Arder pasa por un complicado momento por lo que decide invitarla. El lugar elegido es Harga, un apartado cerca de las montañas donde viven unos particulares lugareños que celebrarán la bienvenida del solsticio de verano. La festividad está llena de flores y caras sonrientes, que seducirán  a cada uno de los visitantes. Hasta que los cambios culturales terminarán por confundirlos en un viaje aparentemente sin retorno.  
Ari Aster, uno de los realizadores más perturbadores  de este último tiempo, regresa con Midsommar una de las películas más inquietantes del año. Y puede que lo de “inquietante” sea cuestionable para algunos, ya que Aster nos obliga a entrar en un juego interesante de perspectivas y posibilidades. Que están lejos de los códigos habituales del cine de horror al que estábamos acostumbrados. Es por ello, que el llamado dark folk (historias espeluznantes basadas en leyendas o folclor de alguna localidad específica) se abre una nueva brecha en términos cinematográficos. Y puede que este “nuevo” estilo no sea la gran novedad que el público pueda llegar a esperar. Principalmente porque si bien aún no está masivamente generalizado su concepto, los fans del misterio recordarán “El Hombre de Mimbre” (1973) Dirigida por Robin Hardy y protagonizada por el siempre atemorizante Christopher Lee. En cuya historia, un policía llega hasta una extraña comunidad que gusta de hacer de las suyas en cultos paganos con macabros fines. Si bien Aster nunca ha negado cierta influencia de esta película con Midsommar (y si bien hacerlo sería absurdo). Su intención radica más en las rupturas, los quiebres de relaciones humanas en distintos niveles. Y desde el primer momento, nos somete a los momentos más incómodos que viven cada uno de sus personajes, marcando notoriamente las diferencias con la obra de Hardy.
Es como si arrastraran consigo sus propias miserias internas, llenando los vacíos con cosas (aparentemente) banales y superficiales. El elemento perfecto para ocultar sus propias desdichas, para que el resto no descubra que tan infelices son. Pero Aster da un paso más allá, su perspectiva está también enfocado en ciertos planos y dinámicas sobre lo no expresado verbalmente que resultan bastante interesantes de descubrir. Y ante esto, deja claro que estamos sometidos en complejos códigos que de no poner cierta atención a los detalles, resulta casi difícil de comprender en su totalidad.  
Midsommar inicia su historia presentada en cinco actos subliminales, en los que involucra a sus personajes implícitamente en ciertos roles conceptuales (el conocimiento, el juicio, el desamor, el engaño y la soledad). Roles que con el tiempo aprenderán a asumir, siendo quebrantada la voluntad de cada uno de ellos de manera casi imperceptible, para cumplir con un propósito codificadamente familiar (porque aquí hay alguien que ya fue presentada a aquella comunidad pagana hace mucho tiempo atrás). Y es aquí, donde se inicia la genialidad de Aster para inducirnos en un constante peligro, peligro que tanto sus personajes como el espectador no son capaces de prever. Puesto que somos atraídos por flores, brebajes, bailes y cánticos ancestrales que tienen como objetivo camuflar un oscuro secreto del que todos de una u otra forma son parte importante. Para esto, Aster realizó un excelente trabajo de dirección artística, donde cada decorado, cada dibujo, cada color, cada fotografía colgada en la pared, es una alegoría poderosa.
Que nos entrega la información necesaria para entender los orígenes y motivaciones, no solo de sus personajes sino también de las circunstancias. Pero Aster, tampoco nos deja a nuestra suerte con un puñado de jeroglíficos escogidos al azar. Su cámara es utilizada como testigo ocular fidedigno, para abrirnos a sus múltiples perspectivas de las que hablábamos anteriormente. Con evidencias asombrosas que nos gritan que las respuestas que el espectador busca, están ahí disponibles para ser encontradas. Desde invocaciones de ultratumba, brujería ancestral a sugerencias canibalísticas paranormales. Todas convergen de manera perturbadora, para golpearnos con un horror disfrazado de maravillas multicolores y drogas inhibidoras. Incluso la música pareciera ser un personaje más dentro de la historia, que trae consigo (por momentos) un terrible presagio amenazante y absolutamente desolador.
Aster advierte, en determinados momentos, con sugerentes movimientos de cámara que los personajes deberían salir por donde llegaron, porque aún no es demasiado tarde. Pero tanto sus personajes como el espectador, hemos sido absorbidos por un embrujo difícil de romper. 
Luego de la magnifica Hereditary (2017) Ari Aster, sigue demostrando que incluso en la era digital actual, existen nuevas formas de expresión cinematográfica. Independiente que muchas de ellas, estén basadas en formatos de una u otra forma vistos. Pero todo depende del enfoque que se le de a una historia para que nos resulte interesante. Aster sabe jugar en justa medida con lo subliminal y lo onírico, creando algo que siquiera pensábamos podía tener unión entre si. Incluso podríamos unir Midsommar con The Witch (2015) de Robert Eggers, e imaginar, unir y descubrir que puede que tengan una indirecta relación….. Relación que por momentos creíamos insospechada. 


En una escala de 1 a 10: 8,5. (Sin duda, una de las mejores del año).

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